El gobierno de Estados Unidos ha prohibido vender lechuga romana, una variedad de hortaliza muy popular. Todas las tiendas y supermercados deben eliminarla. Además, ha recomendado a los restaurantes y a los domicilios que, si conservan alguna, no se la coman y la tiren.
La lechuga romana es la responsable de una intoxicación a gran escala. Algunas lechugas llevan la bacteria Escherichia coli. Comer alimentos contagiados por esa bacteria puede causar enfermedades, con síntomas como diarrea y vómitos.
Normalmente los afectados se recuperan a las pocas semanas, pero en los casos más graves la infección puede llevar a la muerte. De momento no hay víctimas, aunque desde principios de octubre hay treinta y dos infectados en todo el país, y trece de ellos han acabado en el hospital.
Las autoridades de Sanidad de Estados Unidos dicen que no todas las lechugas están contaminadas, pero que es imposible saber cuáles sí y cuáles no. Por ese motivo, han ordenado tirarla toda, para evitar cualquier riesgo. Incluso han recomendado vaciar y limpiar a fondo las neveras donde haya habido lechuga romana.
No es la primera vez que hay un brote de Escherichia coli en Estados Unidos. El último fue este mismo año, entre los meses de marzo y julio. También hubo otro el año pasado.

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