En España hay dieciocho mil doscientos sesenta y nueve bares menos que en el año 2010. Ya solo quedan ciento ochenta y cuatro mil cuatrocientos treinta. El dato lo ha dado Hostelería de España, la federación que agrupa a los empresarios del sector.
Según esta entidad, llevamos siete años seguidos perdiendo bares (los últimos datos disponibles son de 2017) y la predicción para 2018 es que también bajará el número. Sin embargo, la hostelería en general, que también agrupa a restaurantes y hoteles, ha subido tanto en cantidad de establecimientos como en dinero que mueve (casi ciento treinta mil millones de euros) o en trabajadores contratados (aproximadamente un millón seiscientos treinta mil).
Hostelería de España atribuye el descenso de la cantidad de bares a factores como el envejecimiento de la población o la pérdida de habitantes en los pueblos pequeños. Según Emilio Gallego, secretario de la entidad, otra razón importante es que durante la burbuja inmobiliaria previa a la crisis se construyeron muchos barrios nuevos en las ciudades, adonde se trasladó mucha población.
A estos barrios nuevos se fue a vivir mucha gente que antes estaba en los centros históricos de las ciudades. Con ellos se abrieron nuevos establecimientos, y los antiguos del centro tuvieron que cerrar ante la pérdida de clientes. Pero en los barrios nuevos, dice Gallego, los bares tienden a ser más grandes, por lo que ha surgido una cantidad menor.
Se cree que en pocos años las dos tendencias se equilibrarán y el número de bares se estabilizará. La hostelería es uno de los sectores más importantes en la economía de España, uno de los países del mundo con más bares por habitante.

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